China ha decidido que sus estudiantes necesitan dormir más. El 12 de noviembre, el Ministerio de Educación anunció nuevas medidas para primaria y secundaria: prohibir el móvil en el aula, crear periodos “sin pantallas”, reducir deberes y garantizar al menos dos horas diarias de ejercicio físico para todo el alumnado. El objetivo declarado es claro y directo: mejorar la salud mental de los estudiantes y aliviar la presión del combo exámenes + tareas infinitas.
Aunque la noticia llega desde Hong Kong y Pekín, marca una señal global: uno de los países con más estudiantes del mundo está diciendo en voz alta que “pocas horas de sueño + pantallas hasta tarde + deberes sin fin” no es un modelo sostenible si queremos jóvenes con buena salud mental, capacidad de atención y energía para aprender. No se demoniza el móvil como objeto, pero sí el cuándo y el cómo: no en clase, no ocupando el tiempo que debería ser de descanso, sí junto con más movimiento y pausas reales.
En la práctica, las escuelas deberán “controlar estrictamente” la cantidad de deberes, ofrecer “al menos” dos horas diarias de actividad física y ajustar horarios de entrada, salida y pausas para garantizar suficiente sueño y tiempo de comida. A esto se suma un veto al uso del móvil en el aula y la creación de tramos “libres de pantallas” para reducir la dependencia de internet. La propia norma habla de “hacer cumplir la gestión del sueño” y de frenar la carga académica excesiva que hoy se traduce en ansiedad, falta de descanso y dificultad para concentrarse.
Si lo miras desde tu casa o tu oficina, el mensaje se vuelve incómodo pero útil. ¿Tienes algún bloque del día “sin pantalla” tan claro como una clase sin móviles, o tus descansos son simplemente cambiar de pestaña? ¿Tu agenda diaria incluye algo que se parezca a dos horas de movimiento, o tu cuerpo pasa del escritorio al sofá con el móvil en la mano como si fuera el mando a distancia de tu atención?
También entra en juego la vida familiar. Si hay menores en casa, ¿está pactado a qué hora se apagan pantallas entre semana, o cada noche es una negociación distinta según deberes, series y videojuegos? Y en tu propio caso, ¿cuántas veces te encuentras scrolleando en la cama a una hora a la que, en teoría, ya deberías estar dormido? No hace falta vivir en China para copiar la idea de “toque de queda digital” y una franja fija donde las pantallas no mandan.
La otra pregunta va directa al corazón del foco: ¿cuánta de tu “falta de concentración” viene del contenido del móvil… y cuánta se debe a dormir menos de lo que necesitas porque las pantallas se han comido el tramo previo al sueño? Si hicieras una semana con un “toque de queda digital” a una hora fija —móvil fuera de la habitación 60–90 minutos antes de acostarte—, ¿qué notarías antes: tu energía al despertar o tu capacidad de aguantar un bloque de trabajo profundo sin mirar notificaciones?
Cómo te ayuda Lockee:
No hace falta esperar a que tu país apruebe una ley para aplicar esta lógica en pequeño. Puedes usar Lockee para crear tus propias “clases sin móvil” de 45–90 minutos: al empezar un bloque de foco, metes el teléfono (y si quieres también la tablet) en la caja y solo lo recuperas al terminar. Dejas de depender de la fuerza de voluntad y pasas a usar una barrera física que hace que mirar el móvil sea literalmente más difícil que seguir concentrado.
Con el sueño puedes hacer algo muy parecido. Fija una hora de “toque de queda digital” 60–90 minutos antes de acostarte: todos los móviles van a Lockee a esa hora, y ese rato se llena con cena tranquila, conversación, lectura o diario, sin pantallas. Durante 7 días, sigue esa rutina; la semana siguiente, vuelve a tu hábito habitual sin Lockee. Compara cómo cambian el tiempo que tardas en dormirte, tu sensación al despertar y cuántos bloques de foco consigues cerrar al día. No es teoría china lejana: son datos de tu propia vida para ajustar la rutina que más te conviene.
Fuente: Reuters — https://www.reuters.com/world/asia-pacific/more-sleep-less-screen-time-china-aims-reduce-student-stress-2025-11-12/ — 12/11/2025