La IA ya está en el bolsillo de tus hijos. El 10 de noviembre, el Family Online Safety Institute (FOSI) publicó un informe sobre cómo usan la IA generativa los adolescentes de 15 a 18 años en Estados Unidos, combinando encuestas, datos cuantitativos y testimonios de chicos que ya conviven a diario con chatbots y herramientas de IA para estudiar, crear contenido o simplemente sentirse acompañados.
Lo que cuenta este informe no se queda en EE. UU. porque la IA generativa ya está metida en móviles, buscadores, redes sociales y, poco a poco, en apps escolares de medio mundo. La pantalla ya no es solo Instagram o TikTok: también es el chatbot que resume apuntes, sugiere respuestas de WhatsApp o “escucha” cuando te sientes solo. Eso abre oportunidades reales —aprendizaje más ágil, creatividad, practicar idiomas— pero también riesgos claros: delegar demasiado el pensamiento, acostumbrarse a respuestas inmediatas y sustituir conversaciones humanas por diálogos con una app.
Entre los datos que más llaman la atención, FOSI destaca que el 57 % de los adolescentes que usan IA dice que en casa no hay reglas sobre su uso; un 46 % admite que depende de estas herramientas para el trabajo académico; casi 4 de cada 10 ha hablado de sus emociones con un chatbot, y el 81 % ha visto anuncios que invitan a “charlar” con bots de IA. En resumen: el entorno empuja a usar estas herramientas, mientras que el acompañamiento de adultos, escuelas y plataformas va varios pasos por detrás.
Esto tiene un impacto directo en foco, descanso y salud mental. Si un adolescente resuelve casi todo con un asistente automático, corre el riesgo de entrenar menos la paciencia, la tolerancia a la frustración y la capacidad de concentrarse en una tarea difícil. Y si recurre a la IA de madrugada para desahogarse, el peligro no es solo lo que la app conteste, sino el simple hecho de seguir enganchado a la pantalla cuando su cerebro necesitaría desconectar.
Aquí la pregunta se vuelve personal. En tu caso, ¿tenéis alguna norma explícita sobre IA en casa o en el trabajo, o solo habláis de “tiempo de pantalla” en general? ¿Qué tareas te parece razonable delegar en un chatbot —por ejemplo, lluvia de ideas o resumir un texto largo— y cuáles preferirías que tus hijos, tu equipo o tú mismo hagáis “a pelo” para mantener el músculo de pensar y escribir?
También conviene mirar la parte emocional. Si te pillas buscando consuelo en una app a las 23:30, ¿es porque no hay nadie disponible… o porque es más cómodo que levantar el teléfono y llamar a un amigo? Y cuando usas la IA para escribir, resumir o planificar, ¿notas que tu atención mejora —porque te libera de tareas mecánicas— o empeora, porque saltas de prompt en prompt sin cerrar nada importante?
Cómo te ayuda Lockee:
La clave no es “IA sí o no”, sino cuándo, para qué y cuánto. Lockee puede ayudarte a marcar ventanas claras: por ejemplo, permitir IA solo en bloques de 20–30 minutos para preparar ideas, resumir lecturas o revisar textos, con el móvil bajo llave el resto del tiempo para que no entres en un bucle infinito de prompts, notificaciones y pestañas abiertas. Así separas “tiempo de pensar con ayuda” de “tiempo de pensar tú solo” y proteges tus bloques de trabajo profundo.
Con adolescentes, podéis pactar reglas muy concretas: nada de chatbots después de una hora límite nocturna (el móvil va a Lockee junto con las apps de mensajería) y un número máximo de tareas al día donde se permite IA para el cole, con el compromiso de revisar juntos qué funcionó y qué no. Tras un experimento A/B de 7+7 días —una semana con estas reglas y otra sin ellas— podéis observar cambios en notas, estrés, discusiones por el móvil y calidad del sueño. No se trata de prohibir tecnología, sino de ponerle un marco que proteja vuestra atención.
Fuente: Family Online Safety Institute — https://fosi.org/research/generative-ai-in-uncertain-times-how-teens-are-navigating-a-new-digital-frontier/ — 10/11/2025