¿Tu hijo duerme menos por culpa del móvil?

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¿Dónde duerme el móvil por la noche en tu casa? El 7 de noviembre, Eureka Health publicó un artículo revisado por su equipo médico que resume la evidencia reciente sobre insomnio adolescente, uso del móvil antes de dormir y exposición a la luz azul. El texto conecta varios estudios con miles de jóvenes y aterriza el problema en preguntas muy concretas para las familias: cuántas horas de pantalla se acumulan al día, dónde “vive” el teléfono por la noche y cómo todo eso se refleja en el ánimo, las notas y la somnolencia diurna.

La idea central no es “los móviles son malos” y ya está, sino cómo, cuándo y con qué brillo se usan. La luz azul nocturna retrasa la liberación de melatonina, las notificaciones fragmentan el sueño y la adicción al scroll convierte ese “cinco minutos más” en una hora menos de descanso. En adolescentes, la mezcla se traduce en peor atención en clase, más irritabilidad y peor consolidación de la memoria. Y, aunque el foco del artículo son los jóvenes, muchas de estas dinámicas se parecen sospechosamente a las de adultos que duermen con el móvil en la mano.

Los datos que recoge Eureka Health son bastante claros. Estudios masivos en Noruega muestran que cada hora extra de pantalla en la cama aumenta alrededor de un 59 % la probabilidad de tener síntomas de insomnio y recorta unos 24 minutos de sueño por noche. Pasar más de cinco horas diarias con el móvil se asocia con un 50 % más de probabilidades de dormir menos de siete horas. El 89 % de los adolescentes con insomnio sigue usando el teléfono después de acostarse, y cerca del 70 % de quienes pasan entre tres y seis horas frente a pantallas después de las 19:00 reporta somnolencia diurna y peores resultados académicos.

La traducción práctica es incómoda pero sencilla: el problema no es solo el dispositivo, sino el momento del día y el tipo de uso. Móvil en la habitación, brillo alto, contenido muy estimulante y cero límite de horario es la receta perfecta para dormir poco y mal. En cambio, sacar el teléfono del dormitorio, bajar brillo y reservar la última hora para actividades tranquilas cambia bastante el terreno de juego, aunque el móvil siga siendo parte de la vida del adolescente (y de la tuya) el resto del día.

Aquí viene la parte personal. En tu rutina, ¿dónde “duerme” el móvil entre semana: en tu mesilla o en otra habitación? ¿Cuántas noches usas pantallas en la última hora antes de dormir: una, tres, casi todas? Y si hay adolescentes en casa, ¿sabéis realmente cuántas horas de pantalla se acumulan fuera del horario escolar, o lo intuís cuando veis ojeras, bostezos en clase y malas caras por la mañana?

También ayuda plantear el intercambio en bruto: si tuvieras que elegir entre 30 minutos más de pantalla por la noche o 30 minutos más de sueño cada día durante un mes, ¿qué elegiría tu “yo racional” y qué el “yo cansado” con el móvil en la mano a las 23:45? ¿Cuánto cambiaría tu día a día si hicieras un pequeño experimento de 7+7 días, con una semana de “pantalla hasta la cama” y otra de “móvil fuera de la habitación”, midiendo cuánto tardas en dormirte, cómo te despiertas y cuántos bloques de foco completas sin mirar el teléfono?

Cómo te ayuda Lockee:
Aquí el truco no es diseñar “la noche perfecta”, sino una rutina suficientemente buena y repetible. Lockee puede convertirse en tu interruptor físico del toque de queda digital: a una hora fija —por ejemplo, 60–90 minutos antes de dormir— móviles, tablets y consolas van a la caja y se quedan ahí hasta la mañana. Ese gesto convierte el pre-sueño en un espacio protegido para leer, hablar, estirar o simplemente aburrirse un rato sin estímulos luminosos, sin depender solo de tu fuerza de voluntad.

Con adolescentes, podéis combinar tres mini-hábitos muy concretos: 1) Nada de pantallas dentro del dormitorio; 2) Límite de ocio digital diario (por ejemplo, máximo 3–4 horas) usando Lockee en los tramos críticos de la tarde-noche; y 3) Un registro sencillo durante 14 días con hora de acostarse, tiempo aproximado hasta dormirse y sensación al despertar. No promete “curar” el insomnio, pero sí crear las condiciones mínimas para que el sueño tenga una oportunidad real de mejorar y para que las discusiones por el móvil se conviertan en acuerdos claros.

Fuente: Eureka Health — https://www.eurekahealth.com/resources/insomnio-adolescentes-adiccion-movil-luz-azul-es — 07/11/2025

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